Aritzatxu Paradise

Aritzatxu Paradise

jueves, 19 de julio de 2012

El análisis de la fiesta


Finalizados los exámenes finales llega el momento que todos estábamos esperando, las vacaciones de verano, época en la que el desgaste en nuestros cuerpos aumenta a medida que vamos trasnochando en las fiestas de los pueblos de nuestro alrededor. Cada persona tiene su particular opinión de lo que es ir de fiesta, algunos salen para conocer a gente nueva, otros para pasárselo bien con sus amigos, otros para ligar, otros para drogarse, otros para buscar movida y pelear, otros para olvidar sus penas, … Así que esa diversidad de opiniones se juntan en zonas en la que la gente expresa su forma de salir de fiesta.

En el concepto de “salir de fiesta” generalmente el principal objetivo es pasárselo bien, cada uno a su manera, aplicando su propia teoría de la fiesta y estas acciones pueden chocar unas con otras sabiendo que el que sale no está solo, que está rodeado de gente con diferentes puntos de vista. Todas las acciones que se pueden cometer según los principios de cada uno son perfectamente entendibles, hasta las más destructivas, a continuación analizaremos los casos más frecuentes:

-Drogarse en las fiestas: Cuando la gente se droga, busca algo que en su serenidad es difícil de conseguir, la droga más común suele ser el alcohol y la mayoría buscamos otro grado de soltura que nos puede dar ese punto (más grande o más pequeño según el consumidor y el día) de borrachera. El tabaco y los porros son otras drogas muy frecuentes donde la gente busca tranquilidad o ese estado denominado “morón”  donde las personas pueden llegar a alucinar y están como en una nube. También son utilizadas distintas substancias estimulantes como el speed o la cocaína que da a muchos un aguante que serenamente es difícil de lograr, y otros también consumen drogas más fuertes que tienen efectos tranquilizantes o alucinógenos. Todas estas drogas aunque nos puedan dar un punto diferente son perjudiciales para nuestra salud, por lo que no sería recomendable tomarlas desde un punto de vista saludable, así que tendremos que ver si las ventajas que nos pueden llegar a dar compensan el daño que producen en nuestros organismos.

-La fiesta particular cerrada a tu círculo de amigos: Hay gente que está muy satisfecha de la gente que le rodea, es decir, sus amigos, su pareja y su familia, y no cree que necesite conocer a más gente, ignorando prácticamente el ambiente que le rodea y centrándose mayormente en su círculo de amigos.

-La red social andante: Satisfecho o no de las amistades y relaciones que tenga, este tipo es un emprendedor que disfruta relacionándose con las personas y haciendo nuev@s amig@s. Toda relación será buena sin importar su nivel (solo amistad - amistad con posibilidades de roce -amistad con derecho a roce – solo roce). En definitiva este ejemplar es feliz abriéndose al mundo y conociendo e interactuando con sus habitantes.

-“El fucker”: Una persona que busca la diversión de la fiesta en el sexo, otra forma de pasárselo bien, impulsado por su instinto animal intenta con mayor o menor intensidad (según la persona, la situación o la hora de la madrugada) hacerse con su codiciado premio.

-El broncas: Fruto de su infelicidad por problemas en casa, con las drogas u otras razones, intenta rebajar la felicidad de su entorno para no sentirse tan inferior. Éste ser vil disfruta viendo a la gente pasar malos ratos al igual que lo está pasando él. Otra de las razones por la que la gente (generalmente los chicos) busca problemas y peleas es por demostrar al mundo lo fuertes que son, algo semejante a lo que hacen los animales (los machos) al marcar su terreno y demostrar que son los más fuertes de la manada.

-El observador: Normalmente suelen ser personas tímidas que no aportan gran cosa al ambiente, solo su presencia. Comparten alguna que otra palabra con sus amigos más cercanos y se pasan el día observando su alrededor sin interferir demasiado en el trascurso de la fiesta. La gran causa de este tipo de personas es su extrema timidez, seguramente querrían tener más protagonismo pero su personalidad se lo impide rotundamente y suele ser muy difícil cambiar.

Estos han sido una serie de estereotipos que podemos encontrar en las noches de desenfreno, normalmente la gente suele mezclar estos casos según su situación personal, su estado de ánimo o sus problemas amistosos o amorosos. Yo por mi parte, apoyo la candidatura de la red social andante ya que conociendo a gente nueva crece nuestro propio mundo, tenemos la posibilidad de aprender de todas esas sorpresas que nos pueden deparar esos extraños que aun no hemos conocido y podemos encontrar personas que pueden marcar nuestra vida tanto amistosa como amorosamente.

viernes, 27 de abril de 2012

La vida sigue


Esta es la historia de un joven deportista que parecía estar gafado a tener una continuidad regular en su vida. Todo empezó a los 16 años cuando después de varios partidos en buena forma, se hizo una avería muscular que le dejo fuera de los terrenos de juego durante mucho tiempo. Ante la imprecisión de los supuestos profesionales en la materia, el problema nunca se llegó a solucionar del todo y dio comienzo una época en la que los problemas físicos frecuentaban impidiéndole disfrutar del deporte que más le gustaba.

El estar físicamente dañado no solo lo afectaba en la faceta deportiva, hacia que su día a día fuera molesto y el verse incapacitado a poder hacer determinadas cosas lo llenaba de frustración. Al principio se lo tomaba como algo que le podía ocurrir a cualquiera, pero cuando no paraban de llegar más malas noticias, la impotencia y la desesperación se apoderaron de él. Los ánimos de familiares y amigos no eran suficientes para salir de aquel pozo emocional y ante la delicada situación el chico decidió solucionar el problema por lo menos emocionalmente ya que el problema físico no estaba tanto en sus manos.

Después de una sencilla reflexión en la que se abrió al mundo y observó su entorno, se dio cuenta de que su problema no era tan grave como el de otros, había personas en el mundo con motivos mucho mayores para estar hundidos y él se estaba quejando de un problema que aunque sea molesto no era el fin del mundo. Salió de su burbuja particular para salir al mundo exterior y empezó a tomárselo con naturalidad, decidió valorar más la situación fijándose en lo mal que le podía haber ido y lo bien que se lo estaba pasando. Hay un refrán que dice “mal de muchos, consuelo de tontos” pero el ver lo mal que lo está pasando la gente te abre los ojos y te permite valorar más la suerte que tienes de estar como estas. La vida solo hay una y no podemos estar llorando por cada bache que encontremos en nuestro camino, sintámonos privilegiados por seguir con vida y disfrutemos de ella.

La solución final que encontró este personaje a su pequeño problema fue hacer todo lo que esté en su mano para no volver a lesionarse,  cuidarse lo máximo posible intentando disfrutar de ello y sin precipitarse, aprender de sus errores y no desanimarse con los posibles chascos que se puedan volver a dar porque al fin y al cabo son parte del guión que protagonizamos.

miércoles, 18 de abril de 2012

La nueva forma de comunicarse

No hay más que mirar alrededor para darse cuenta de que la gente está cada vez más enganchada a sus móviles y dispositivos electrónicos, la sociedad de hoy en día es bastante más insocial que la de antaño, por lo menos en el aspecto de hablar cara a cara con las personas. Las redes sociales son en gran medida culpables de este cambio, la gente se sigue comunicando pero de otro modo, del modo escrito.

Todo cambio lleva consigo sus pros y sus contras, la nueva forma de comunicarse nos da lugar a comunicarnos con gente más fácilmente sin importar lo distanciado que esté la otra persona, cosa que antiguamente solo se podía mediante mensajeros que viajaban en caballos y palomas mensajeras, recursos de los cuales no todos podían disfrutar. Pero actualmente no valoramos oportunidades, y se nos hace tan cotidiano que no disfrutamos de ello, y tampoco logramos captar el encanto que tiene el mantener una conversación con una persona.

La humanidad a lo largo de la historia ha tendido siempre a explotar todos los recursos que ha tenido en sus manos, incluso sobrepasando indiscriminadamente el límite de la necesidad de estos. Las cosas más solicitadas y gustosas suelen ser aquellas que no son tan fáciles de conseguir, aquello que conlleva a un esfuerzo. Lo mismo pasa con las redes sociales, como tenemos tantas posibilidades de comunicarnos con la gente dejamos de valorar la comunicación directa y olvidamos el abismo de diferencia que hay entre hablar cara a cara y el hablar mediante a mensajitos en los cuales se pierden cosas tan importantes como la gesticulación, la entonación, el contacto físico, la mirada, los sonidos raros, la fluidez de la conversación, etc.

Por otra parte, el estar tan metidos en la sociedad nos da lugar a estar comunicados, por lo tanto a estar localizados y controlados, cosa que nos quita algo de libertad, queremos estar en contacto con la sociedad pero hasta un punto, dando pie a la intriga que da el estar incomunicado. 

Imaginen que llevamos un año sin hablar con alguien porque se ha ido a Marte, después de tanto tiempo sin tener la posibilidad de contactar con esa persona, cuando la veamos tendremos mil historias que contarnos, la conversación sería de lo más interesante. Sin embargo si disponemos de “whatsapp” en el móvil, es decir de mensajería ilimitada y gratis, nos podremos decir mil chorradas al día y la calidad de nuestras conversaciones no sería tan buena salvo sorpresa mayúscula (algún día de inspiración).

Tampoco hay que irse a Marte un año pero el moderar ciertos recursos es beneficioso para nuestra calidad de vida, porque lo abundante cansa y lo cotidiano aburre, tendríamos que ver las redes sociales como algo novedoso y apreciar todas las posibilidades que nos da y no como algo rutinario en el que nos metemos sin razón perdiendo un valioso tiempo de nuestras interesantes vidas.

Sé que tarde o temprano dispondré de las redes sociales en mi móvil, pero espero poder saberlo llevar para sacar el máximo provecho, sin abusar de ello, solo usarlo cuando sea necesario y disfrutarlo sin entrar en excesos.

sábado, 18 de febrero de 2012

Un recomendable estilo de vida

Durante nuestra vida, algunos privilegiados disponemos de mucho tiempo, otros no pueden decir lo mismo ya que por diversas razones no viven lo suficiente o el tiempo que viven lo pasan explotados por otras personas. Sintámonos afortunados y valoremos el tiempo que tenemos, gran parte de ese tiempo la solemos desperdiciar con el mero hecho de dejarlo pasar sin saber qué hacer, así que ¿porqué no aprovechar lo que tenemos?
Un día leí en Twitter una frase de @ifilosofia que dice: “La felicidad ininterrumpida aburre: debe tener alternativas", escrito por Molière, y me parece que es algo muy interesante, me sentí muy identificado, ¡la constancia aburre!, por muy buena que sea.
Al ser humano le gusta ser sorprendido, hay algunas sorpresas que no son muy agradables pero quieras o no le dan emoción a la vida. Imagínense una vida sin pros ni contras, que no pasara nada, ni bueno ni malo, como mucho alguna cosa buena, sería muy aburrido porque al fin y al cabo los problemas que van surgiendo en la vida nos hacen más fuertes y vamos aprendiendo de ellos. Además con las cosas amargas de la vida saboreamos más la dulzura de las cosas buenas, por lo que sería apostar al premio gordo y no a asegurar.
Las acciones que sobresalen de todas las demás, son las que nos chocan, los que nos sacan una sonrisa, los que nos hacen llorar los que nos duelen. Al final son los hechos que le dan ese factor sorpresa y esa emoción a la vida para que sea tan intrigante y para que estemos deseosos de vivirla.
Dicho esto, queda claro que la constancia aburre, pero vivir recibiendo palos e inmersos en la amargura por muchas vueltas que dé tampoco es muy agradable. Por lo tanto lo primero que vamos a pensar es en cómo conseguir esa felicidad ininterrumpida para luego poder interrumpirla.
La felicidad es un estado del ser humano en el que  se siente satisfecho consigo mismo, tiene la sensación de estar lleno moralmente, y tiene una vista optimista de la vida. Las sorpresas agradables nos complementan con una felicidad momentánea que puede llegar a ser prolongada según el grado de importancia que tenga en nosotros. A continuación propondré una organización de la semana para exprimir al máximo nuestro tiempo, y conseguir así la ansiada felicidad
La entresemana será la parte de la semana en la que cumpliremos con nuestras obligaciones para sacar la vida adelante, como estudiar, trabajar, o poner en orden nuestros asuntos. También lo utilizaremos para hacer ejercicio, alguna actividad que nos guste, pasear, ir a correr, practicar algún deporte, etc. Así nos mantendremos en forma y podremos estar sanos y a gusto con nosotros mismos. Sentirnos bien físicamente nos hará pensar en que no hay limitaciones para hacer lo que queramos, si la hubiera no habría problema, las asumiríamos y seguiríamos adelante con lo que tenemos, al fin y al cabo la vida solo se vive una vez, y no podemos tirarla por la borda por cualquier obstáculo que se cruce en nuestro camino. Ésta sería la parte más convenida o mas obligada del esquema de vida que expongo, en la que el orden y la fuerza de voluntad serán claves para cumplirlas.
A continuación iremos con el tiempo de aportar socialmente, en el cual no habrá un horario definido, pero que en la mayoría de los momentos lo haremos en mayor o menor medida. En el trabajo, en la enseñanza, en la calle, con tus amigos, con tus cercanos, de fiesta… en todos saciaremos nuestra faceta social, con unos más que con otros, ya que como todos sabemos hay cada individuo suelto por ahí con el que no merece la pena relacionarse… Pero bueno la faceta social nos da la oportunidad de conocer nuestro alrededor y aprender mucho del mundo que nos rodea, aparte de pasarlo bien con historias interesantes o momentos cómicos que nos depara la vida. Como entresemana estaremos más ocupados el fin de semana potenciaremos más este tema.
Por último nos centraremos en la faceta sexual, la representación más intensa del amor. Este apartado cumple con las dos anteriores, el social (estas “relacionándote” con otra persona) y el de cuidar nuestra salud (hacer el amor alarga la vida, por lo menos la hace más llevadera). Esto lo podremos hacer en cualquier momento de la semana, sea día, sea noche, sea viernes o sea miércoles. El mayor problema suele ser encontrar a alguien con quien hacer el amor, pero si nuestra parte social la llevamos bien, tendremos mayor abanico de posibilidades donde elegir, o ser elegidos. El sorprender agradablemente a una persona te puede dar muchos boletos para que surja la chispa entre dos personas, así que puede ser una buena jugada para conquistar a alguien. Propongo llevar este tema sin demasiada reflexión, ya que es una de las pocas fases de la vida en el que pensar no sirve de mucho, nuestro instinto nos guiará por bueno y malos caminos, pero seguro que llegaremos a algún sitio.
Haciendo estas cosas durante la semana creo que podremos experimentar una vida sana y llevadera donde cometeremos muchos errores pero que seguiremos adelante con nuestro buen hacer. Puede sonar contradictorio decir que la rutina aburre y luego exponer un tipo de vida para llevar a cabo, parece que con esa teoría caeremos en la rutina, pero este método no es para llevarlo a rajatabla sino para tener un concepto abstracto de lo que se puede hacer durante la semana. Las sorpresas y los chascos vendrán ellos solos, aunque también los podremos provocar.
Con esto me despido deseando que esta nueva entrada sea del agrado de mis lectores, les haga pasar un buen rato, aprendan algo nuevo (como hice yo al escribirlo), y que se tomen la vida con optimismo, alegría y con ganas de vivir!!
Pido disculpas por los fallos ortográficos y fallos de coherencia que pueda haber durante el texto, ante un aluvión de ideas, uno las organiza como puede.
Un saludo,
Paul Larrozea Zuazo.

jueves, 16 de febrero de 2012

La interminable guerra entre el cuerpo y la mente

Me siento mal, estoy desanimado, cabizbajo, desganado, esto no puede seguir así. Soy un hombre que sigue adelante, analiza el problema y lo intenta solucionar, la primera pregunta que me hago: porqué estás así. Respuestas: estoy desanimado porque no hago más que lesionarme, físicamente me siento mermado, acumulo el cansancio de los madrugones que me pego durante la semana, y veo que mis planes no funcionan (por poner un ejemplo). Al ser un hombre medianamente inteligente me pongo a pensar y  deduzco que mis problemas no son para tanto, que se pueden solucionar. Siguiente paso: buscar una solución. La solución: la vida sigue, son “cosas que gertan”, hay que asimilar la nueva realidad y tirar para delante.

¿Qué fácil es no? Parece que nuestra mente lo tiene claro, pero sin embargo por muy claro que lo tenga, nuestro cuerpo parece que no se recupera. Es curioso, te preguntan cómo estás y tú piensas: bueno, he solucionado mis problemas así que estoy bien. Pero parece que no te sientes tan bien como dices, a pesar de que tu mente no detecte ningún problema tu cuerpo, sigue estando perjudicado.

Otro ejemplo muy claro y cotidiano de esta descoordinación entre el cuerpo y la mente es el amor. Los desamores son fiel reflejo de esta guerra, donde nuestros sentimientos están fuera de toda lógica. Cuantas veces habremos pensado: esta mujer es estúpida, que asco le tengo, como me he podido enamorar de ella, pero no paras de pensar en ella, la anhelas. Esto suele pasar más con las mujeres, que sus amados pueden hasta llegar a agredirles y aun así ellas les siguen queriendo. Como he dicho antes son cosas que si las piensas un poco te das cuenta de que están fuera de cualquier lógica pero no siempre somos capaces de dominar nuestro cuerpo al 100%.

Entonces, si no podemos controlar nuestro cuerpo ¿qué es lo que podemos hacer? Lo que propongo es usar nuestra capacidad de razonar todo lo posible para solucionar nuestros problemas (los del amor incluidos), igual no nos llevarán a solucionar completamente el problema pero seguro que ayuda. Y en el amor, dentro de lo que cabe, ser más pasional y menos pensativo, que al final de poco sirve pensar en esta faceta de la vida, asique es mejor dejarse llevar un poco (sin pasarse claro está).