Aritzatxu Paradise

Aritzatxu Paradise

martes, 13 de noviembre de 2012

Nadando en aguas revueltas


Hoy voy a hablar de unos conceptos que no somos capaces de asumir, palabras que pensamos que solo existen en las películas americanas tales como la reputación, la popularidad o la fama. Si preguntas a la gente a ver si les importa lo que piensen los demás seguramente responderán que no, o que no mucho. Dicen: “Por favor… Cómo me va a importar lo que piensen de mí… Yo hago lo que quiero” algunos pocos dirán la verdad y otros muchos no, mientras que otro puñado de personas contestaran con un sincero “sí, me importa”.

En mi opinión no deberíamos de estar pendientes de lo que piensen o digan de nosotros, tendríamos que tener la libertad de hacer lo que queramos sin pensar en el qué dirán, pero desgraciadamente la convivencia con los demás nos obliga a ser víctimas de estos opresivos conceptos, sobre todo si queremos relacionarnos con el resto de la gente.

Cuando hablamos de gente hablamos de un grupo heterogéneo donde cada persona es un caso particular, pero en el que se puede hacer una simple distinción: las medusas que se dejan llevar por las corrientes sin fijar su propio rumbo y los salmones que son capaces de nadar a contracorriente para llegar a donde quieran sin que importen los obstáculos del camino.

Mis sentimientos hacia personas que te juzgan por una reputación o actos que has hecho en tu vida no son de odio, si no de lástima, gente que vive en su coraza fortalecida de cuentos chinos e historietas de guerra con miedo a conocer el mundo desde su propio punto de vista. A mi juicio son gente que no merece la pena, medusas, por lo que lo malo que puedan decir de mí o lo que piensen me trae sin cuidado.



En principio se puede decir que esas personas no te afectan porque no te importan, pero las que sí importan están expuestas a meterse en una piscina llena de medusas por lo que tienen el riesgo ser picadas y al final, indirectamente, sí que te afecta.



Entonces, ¿nuestra libertad está limitada por una sociedad intolerante y cruel que impide que hagamos lo que nos plazca sin consecuencias? Desgraciadamente se puede decir que sí, aunque podemos tener la suerte de no estar rodeado de demasiadas medusas, o de encontrase con otros salmones que sigan tu mismo camino.

En definitiva, no tenemos que perder nuestro orgullo y personalidad tan fácilmente para estar en lo más alto de la sociedad, esto no es “American Pie” ni “High School Musical”, la única película donde somos protagonistas es el largometraje más realista que veremos nunca, nuestra propia vida. Aunque sin salirse mucho del guión, aportar en esas chorradas puede ser beneficioso, pero no debemos olvidar quienes somos y cuales son nuestros deseos.

Como diría mi amigo Kant “sapare aude” (atrévete a saber) y como diría mi amigo Bruce Lee: “Be salmon my friend” ;)



jueves, 25 de octubre de 2012

El umbral entre la amistad y el amor


A lo largo de nuestra vida tenemos la oportunidad de conocer a un sinfín de gente: un@s nos l@s pasamos de largo, en otr@s nos fijamos, pero otr@s pueden llegar a ser muy importantes en nuestra vida. Los que pasan de largo, son parte del paisaje que nos rodea, otros son conocidos/amigos sin más, “ok”, pero las personas especiales que encontramos pueden marcar el transcurso de nuestra existencia. Éstas son las personas que todos quisiéramos tener cerca, podríamos decir que surgiría un vínculo llamado amistad.

Según dice Wikipedia: “la amistad se da en distintas etapas de la vida y en diferentes grados de importancia y trascendencia. La amistad nace cuando las personas encuentran inquietudes comunes. Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otros que tardan años en hacerlo.” Como dice la definición, hay grados de amistad, hoy me voy a centrar en el grado más alto, ¡Lo más! 

Hay personas con las que te llevas tan bien que piensas “¡oh sí! Esta persona merece la pena” y te dan un grado de satisfacción que no te dan las demás, pero aquí es donde viene la polémica, ya que cuando hablamos de la amistad en esos niveles es difícil saber dónde está el umbral que lo separa de un sentimiento parecido, el amor.

Entonces, ¿Qué pasa si la persona que tenemos en nuestro nirvana de amistad es del sexo opuesto (o no, según la orientación sexual del protagonista)? Amor: “Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien”. Si esa persona es tan especial para nosotros seguro que tendrá nuestro afecto, inclinación y entrega por nuestra parte, y el problema viene cuando nos encontramos en ese umbral entre la amistad y el amor. Tienes a esa persona en tan alta consideración que es lógico pensar en la posibilidad de dar un empujoncito a esa relación para que pase de la gran amistad al amor. Además el llevarte tan bien con esa persona te hacer verla más bell@ de lo que es y el sentido animal que tenemos también ayuda.

La ambición del ser humano nos impulsa siempre hacia algo más, pasar a una relación amorosa con una persona tan especial sería de lo más estimulante y seguro que nos llenaría mucho en nuestra faceta emocional. Dicho así parece muy fácil dar el paso pero no lo es tanto, analizando la situación observamos que existe el riesgo de estropear nuestra gran amistad si la proposición incomoda al receptor. 

Esto no quiere decir que tengamos que dar el paso con todas nuestras amig@s, no sentiremos el deseo de pasar a una relación amorosa con tod@s ya que no tod@s son del estilo que buscamos, aunque un gran filósofo haya dicho con sutileza “yo me follaría a todas mis amigas”, cosa que estoy en gran parte de acuerdo.

Somos nosotros los que tendremos que ver lo que queremos hacer con nuestra vida, así que tenemos que saber si tenemos que dar el paso o no. Lo importante es no quedarse con las ganas, llevarse muy bien con alguien pero vivir con el deseo de tener algo más puede llegar a resultar dañino. Si no te conformas con lo que tienes es mejor quitar esa duda de tu cabeza antes de que esa duda sea un tormento en tu interior que no te deje vivir tranquilo.

Haciendo una reflexión de la gente que conozco y sus vínculos, me dado cuenta de que en esas relaciones de amistad, hay una (normalmente la chica) que esta a gusto como amiga, pero el chico quiere algo más. Puede que este comportamiento se deba a las facetas universales de los chicos (mayor apetito sexual) y chicas (el gusto a sentirse arropadas aun sabiendo de los daños colaterales), pero como siempre, ahí excepciones.

Mirando la estadística, nos damos cuenta de que la mayoría de las parejas no provienen de grandes amistades, ya que ese método tan usual llamado “ligar” no parece muy compatible con una gran amistad. En esta batalla campal por conseguir el ansiado amor vale todo, y desgraciadamente para algunos, es donde mas premios se encuentran. Parece que para conquistar tienes que hacer actos que no haría un amigo, por lo que al final, el chollo no se lo lleva el que mejor se porta, si no el que mejor se la trabaja.

Pero bueno, al fin y al cabo son solo estadísticas, y sabiendo que cada persona es un mundo, no podemos aplicar esta teoría a todas las personas, cada cual sabrá lo que debe hacer y cuales son las relaciones que quiere tener. Y si engañar a alguien es malo, engañarse a uno mismo es peor, así que debemos tirar de auto-transparencia y honestidad para hacer frente a la vida, por muy buena que sea la causa o la relación que queremos conseguir, de nada sirve hacer teatro y ser alguien que no queremos ser si no estamos actuando en Broadway. 

jueves, 19 de julio de 2012

El análisis de la fiesta


Finalizados los exámenes finales llega el momento que todos estábamos esperando, las vacaciones de verano, época en la que el desgaste en nuestros cuerpos aumenta a medida que vamos trasnochando en las fiestas de los pueblos de nuestro alrededor. Cada persona tiene su particular opinión de lo que es ir de fiesta, algunos salen para conocer a gente nueva, otros para pasárselo bien con sus amigos, otros para ligar, otros para drogarse, otros para buscar movida y pelear, otros para olvidar sus penas, … Así que esa diversidad de opiniones se juntan en zonas en la que la gente expresa su forma de salir de fiesta.

En el concepto de “salir de fiesta” generalmente el principal objetivo es pasárselo bien, cada uno a su manera, aplicando su propia teoría de la fiesta y estas acciones pueden chocar unas con otras sabiendo que el que sale no está solo, que está rodeado de gente con diferentes puntos de vista. Todas las acciones que se pueden cometer según los principios de cada uno son perfectamente entendibles, hasta las más destructivas, a continuación analizaremos los casos más frecuentes:

-Drogarse en las fiestas: Cuando la gente se droga, busca algo que en su serenidad es difícil de conseguir, la droga más común suele ser el alcohol y la mayoría buscamos otro grado de soltura que nos puede dar ese punto (más grande o más pequeño según el consumidor y el día) de borrachera. El tabaco y los porros son otras drogas muy frecuentes donde la gente busca tranquilidad o ese estado denominado “morón”  donde las personas pueden llegar a alucinar y están como en una nube. También son utilizadas distintas substancias estimulantes como el speed o la cocaína que da a muchos un aguante que serenamente es difícil de lograr, y otros también consumen drogas más fuertes que tienen efectos tranquilizantes o alucinógenos. Todas estas drogas aunque nos puedan dar un punto diferente son perjudiciales para nuestra salud, por lo que no sería recomendable tomarlas desde un punto de vista saludable, así que tendremos que ver si las ventajas que nos pueden llegar a dar compensan el daño que producen en nuestros organismos.

-La fiesta particular cerrada a tu círculo de amigos: Hay gente que está muy satisfecha de la gente que le rodea, es decir, sus amigos, su pareja y su familia, y no cree que necesite conocer a más gente, ignorando prácticamente el ambiente que le rodea y centrándose mayormente en su círculo de amigos.

-La red social andante: Satisfecho o no de las amistades y relaciones que tenga, este tipo es un emprendedor que disfruta relacionándose con las personas y haciendo nuev@s amig@s. Toda relación será buena sin importar su nivel (solo amistad - amistad con posibilidades de roce -amistad con derecho a roce – solo roce). En definitiva este ejemplar es feliz abriéndose al mundo y conociendo e interactuando con sus habitantes.

-“El fucker”: Una persona que busca la diversión de la fiesta en el sexo, otra forma de pasárselo bien, impulsado por su instinto animal intenta con mayor o menor intensidad (según la persona, la situación o la hora de la madrugada) hacerse con su codiciado premio.

-El broncas: Fruto de su infelicidad por problemas en casa, con las drogas u otras razones, intenta rebajar la felicidad de su entorno para no sentirse tan inferior. Éste ser vil disfruta viendo a la gente pasar malos ratos al igual que lo está pasando él. Otra de las razones por la que la gente (generalmente los chicos) busca problemas y peleas es por demostrar al mundo lo fuertes que son, algo semejante a lo que hacen los animales (los machos) al marcar su terreno y demostrar que son los más fuertes de la manada.

-El observador: Normalmente suelen ser personas tímidas que no aportan gran cosa al ambiente, solo su presencia. Comparten alguna que otra palabra con sus amigos más cercanos y se pasan el día observando su alrededor sin interferir demasiado en el trascurso de la fiesta. La gran causa de este tipo de personas es su extrema timidez, seguramente querrían tener más protagonismo pero su personalidad se lo impide rotundamente y suele ser muy difícil cambiar.

Estos han sido una serie de estereotipos que podemos encontrar en las noches de desenfreno, normalmente la gente suele mezclar estos casos según su situación personal, su estado de ánimo o sus problemas amistosos o amorosos. Yo por mi parte, apoyo la candidatura de la red social andante ya que conociendo a gente nueva crece nuestro propio mundo, tenemos la posibilidad de aprender de todas esas sorpresas que nos pueden deparar esos extraños que aun no hemos conocido y podemos encontrar personas que pueden marcar nuestra vida tanto amistosa como amorosamente.

viernes, 27 de abril de 2012

La vida sigue


Esta es la historia de un joven deportista que parecía estar gafado a tener una continuidad regular en su vida. Todo empezó a los 16 años cuando después de varios partidos en buena forma, se hizo una avería muscular que le dejo fuera de los terrenos de juego durante mucho tiempo. Ante la imprecisión de los supuestos profesionales en la materia, el problema nunca se llegó a solucionar del todo y dio comienzo una época en la que los problemas físicos frecuentaban impidiéndole disfrutar del deporte que más le gustaba.

El estar físicamente dañado no solo lo afectaba en la faceta deportiva, hacia que su día a día fuera molesto y el verse incapacitado a poder hacer determinadas cosas lo llenaba de frustración. Al principio se lo tomaba como algo que le podía ocurrir a cualquiera, pero cuando no paraban de llegar más malas noticias, la impotencia y la desesperación se apoderaron de él. Los ánimos de familiares y amigos no eran suficientes para salir de aquel pozo emocional y ante la delicada situación el chico decidió solucionar el problema por lo menos emocionalmente ya que el problema físico no estaba tanto en sus manos.

Después de una sencilla reflexión en la que se abrió al mundo y observó su entorno, se dio cuenta de que su problema no era tan grave como el de otros, había personas en el mundo con motivos mucho mayores para estar hundidos y él se estaba quejando de un problema que aunque sea molesto no era el fin del mundo. Salió de su burbuja particular para salir al mundo exterior y empezó a tomárselo con naturalidad, decidió valorar más la situación fijándose en lo mal que le podía haber ido y lo bien que se lo estaba pasando. Hay un refrán que dice “mal de muchos, consuelo de tontos” pero el ver lo mal que lo está pasando la gente te abre los ojos y te permite valorar más la suerte que tienes de estar como estas. La vida solo hay una y no podemos estar llorando por cada bache que encontremos en nuestro camino, sintámonos privilegiados por seguir con vida y disfrutemos de ella.

La solución final que encontró este personaje a su pequeño problema fue hacer todo lo que esté en su mano para no volver a lesionarse,  cuidarse lo máximo posible intentando disfrutar de ello y sin precipitarse, aprender de sus errores y no desanimarse con los posibles chascos que se puedan volver a dar porque al fin y al cabo son parte del guión que protagonizamos.

miércoles, 18 de abril de 2012

La nueva forma de comunicarse

No hay más que mirar alrededor para darse cuenta de que la gente está cada vez más enganchada a sus móviles y dispositivos electrónicos, la sociedad de hoy en día es bastante más insocial que la de antaño, por lo menos en el aspecto de hablar cara a cara con las personas. Las redes sociales son en gran medida culpables de este cambio, la gente se sigue comunicando pero de otro modo, del modo escrito.

Todo cambio lleva consigo sus pros y sus contras, la nueva forma de comunicarse nos da lugar a comunicarnos con gente más fácilmente sin importar lo distanciado que esté la otra persona, cosa que antiguamente solo se podía mediante mensajeros que viajaban en caballos y palomas mensajeras, recursos de los cuales no todos podían disfrutar. Pero actualmente no valoramos oportunidades, y se nos hace tan cotidiano que no disfrutamos de ello, y tampoco logramos captar el encanto que tiene el mantener una conversación con una persona.

La humanidad a lo largo de la historia ha tendido siempre a explotar todos los recursos que ha tenido en sus manos, incluso sobrepasando indiscriminadamente el límite de la necesidad de estos. Las cosas más solicitadas y gustosas suelen ser aquellas que no son tan fáciles de conseguir, aquello que conlleva a un esfuerzo. Lo mismo pasa con las redes sociales, como tenemos tantas posibilidades de comunicarnos con la gente dejamos de valorar la comunicación directa y olvidamos el abismo de diferencia que hay entre hablar cara a cara y el hablar mediante a mensajitos en los cuales se pierden cosas tan importantes como la gesticulación, la entonación, el contacto físico, la mirada, los sonidos raros, la fluidez de la conversación, etc.

Por otra parte, el estar tan metidos en la sociedad nos da lugar a estar comunicados, por lo tanto a estar localizados y controlados, cosa que nos quita algo de libertad, queremos estar en contacto con la sociedad pero hasta un punto, dando pie a la intriga que da el estar incomunicado. 

Imaginen que llevamos un año sin hablar con alguien porque se ha ido a Marte, después de tanto tiempo sin tener la posibilidad de contactar con esa persona, cuando la veamos tendremos mil historias que contarnos, la conversación sería de lo más interesante. Sin embargo si disponemos de “whatsapp” en el móvil, es decir de mensajería ilimitada y gratis, nos podremos decir mil chorradas al día y la calidad de nuestras conversaciones no sería tan buena salvo sorpresa mayúscula (algún día de inspiración).

Tampoco hay que irse a Marte un año pero el moderar ciertos recursos es beneficioso para nuestra calidad de vida, porque lo abundante cansa y lo cotidiano aburre, tendríamos que ver las redes sociales como algo novedoso y apreciar todas las posibilidades que nos da y no como algo rutinario en el que nos metemos sin razón perdiendo un valioso tiempo de nuestras interesantes vidas.

Sé que tarde o temprano dispondré de las redes sociales en mi móvil, pero espero poder saberlo llevar para sacar el máximo provecho, sin abusar de ello, solo usarlo cuando sea necesario y disfrutarlo sin entrar en excesos.