Aritzatxu Paradise

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miércoles, 28 de enero de 2015

Oh, el amor...

Oh, el amor...




Dicen las malas lenguas que el amor es un estado en el que todo lo de alrededor pierde importancia, eclipsado por el ser amado. Bueeeeeeeno... Pues qué quieres que te diga... Parte de razón tiene, pero no es plan de ser una seta de la vida adorando a un champiñón.

Pongámonos en contexto: ¿Cuál es el valor más importante de la vida? Yo presento mi candidatura por la felicidad, un término que puede tomar millones de caminos diferentes, pero sin embargo tiene finalidades tan simples como disfrutar del momento, sentirse a gusto con uno mismo, con lo que haces o con tu entorno. En otras palabras, ¿qué es lo que da sentido a la vida? ¿Vivirla para aumentar las estadísticas de esperanza de vida? ¿Respirar el oxígeno de la tierra para devolverle carbono dióxido? El sentido de la vida consiste en disfrutar de ella y el amor es el camino para llevarlo a cabo.

Es bonito cuando tienes a alguien a quien tienes un afecto especial; es verdad que el resto pierde importancia: al fin y al cabo, las cosas buenas de la vida deberían eclipsar las malas, pero tampoco debemos olvidarlas, ya que nos hacen valorar más lo bueno. La felicidad no tiene límites, y es por eso que uno puede amar de distintas maneras, a distintas personas, lugares o acciones. La vida viene y va, y aunque sea bonito amar con tanta intensidad, no podemos depender solamente de un pilar para soportar nuestra existencia: hay que amar muchas cosas; no solo por tener otras cosas a las que aferrarse cuando tu plan principal falle, sino también por incrementar las cosas que nos hacen felices. El límite entre la ambición y la avaricia a la hora de adquirir felicidad lo marca la felicidad de los demás, que indirectamente nos afecta porque es algo que se transmite con facilidad.

Muchas veces, la gente peca de precipitarse al decir que alguien no ha amado porque no ha tenido pareja o porque no se ha liado con nadie, pero puede que esa persona se apasione con lo que hace, que tenga unas amistades entrañables, que disfrute de las pequeñas cosas de la vida como puede ser estar tirado en el sofá, tener un perro, ayudar a las personas que lo necesitan, sacar una sonrisa a la gente, etc. Si consigue disfrutar con esas pequeñas cosas, será más feliz que muchos supuestos tortolitos que se supone que han encontrado a su media naranja, concepto, por cierto, que me parece muy surrealista, ya que muy simple tiene que ser la persona como para equipararse con una simplona media naranja; qué pobre...

Yo me autodenominaría macedonia incompleta, la cual puede mezclarse con otras frutas distintas que hagan de la mezcla una delicia. El ser humano es complejo. La complejidad depende de la persona y esta necesita frutas amargas, dulces, agrias, secas, jugosas...todo en función de la mezcla y del gusto.



Doy por hecho que a cada individuo le gusta su propia macedonia, es decir, que tiene amor propio. Si algo hay seguro en esta vida es que el fallarte a ti mismo depende de ti, y qué mejor pilar que el tuyo propio para garantizar la integridad de tu estructura. Depender de los demás puede ser traicionero; toda decisión conlleva su riesgo y si falla, el montaje puede venirse abajo, cosa que no impide que podamos volver a construirlo: todo dependerá del riesgo que tomemos y del éxito de nuestras decisiones.

Hay que tener en cuenta varios conceptos muy ligados a este tema, que curiosamente son algunas de mis palabras favoritas. Por un lado tenemos el concepto de aportar, que consiste en actuar en beneficio de algo o alguien (tú incluido), como puede ser ver una peli que te haga pensar, reír o pasar un rato entretenido, ayudar a una señora mayor a cruzar un paso de cebra, crear ambiente entre tus amigos haciendo el subnormal, etc. El fin de estas acciones es sentirse realizado: hacer feliz a la gente te hace feliz a ti.

Muchas veces, a la hora de aportar, hacemos cosas que a priori no nos gustan. Es entonces cuando entra en acción la actitud. Actitud es amar lo que haces, te guste más o menos, hacerlo con ganas, convicción y optimismo. ¿Podría decir que es una manera de auto engañarse? Más bien es una forma de ver el lado positivo de las cosas, potenciarlas y amarlas.

Como en toda película, el concepto de aportar también tiene un antagonista: perder el tiempo. El dejar pasar el tiempo sin aportar y sin el estado de satisfacción no mola... Aunque también es verdad que darse cuenta de que no aprovechas el tiempo es una buena forma de rebelarse y practicar la famosa frase de "Carpe diem" (aprovecha el momento).

Hay que ser ambiciosos con la búsqueda de la felicidad, siempre y cuando valoremos y disfrutemos de lo que tenemos (este debe ser el primer paso siempre). Imaginaos que siendo muy felices, conseguir ser todavía más feliz... Te aproximas a la altura de los dioses!!


La vida está para vivirla. Desgraciada o afortunadamente, no sabemos los disgustos que nos puede dar, por lo que no sabremos si mañana podremos disfrutar de lo que disfrutamos hoy. Recordar que el amor, más que un estado (enamorado), es una acción (la acción de amar), y hacer el amor es su máxima expresión. Dicho esto, no queda otra que disfrutar del momento, amar a las personas, amar lo que hacemos y amar a la vida. Alegríííaa !! :) :)


martes, 17 de junio de 2014

El verso de la vida

Gente en el mundo hay a patadas,
Personas especiales a cuentagotas.
Nunca sabes con lo que te vas a encontrar,
Es mejor no descartar.
Ser valientes a la hora de descubrir,
Prejuicios que hay que dejar salir.
El premio no tiene precio,
Poder ofrecer todo tu cariño y tu aprecio.

Largo es el camino,
Pero me importa un comino,
Turbio está el horizonte,
Si te quieren desviar oponte.
Tropezarse es normal,
Levantarse tampoco está mal.
No lo conseguirás de repente,
Lucharás hasta sudar la frente.

Los humanos somos pura complejidad,
Yo prefiero llamarlo celebridad,
Pequeños universos al alcance de tu mano,
No darás un paso en vano.
Humildad para aprender,
Experiencias por ofrecer.
Escribamos ésta historia juntos,
Con más comas que puntos.

lunes, 22 de abril de 2013

Relaciones que nos hacen progresar como personas


Acontecimientos recientes y circunstancias de la vida me han llevado a adentrarme en un mundo prohibido, una acción tabú llamada vulgar y coloquialmente tiburoneo, ligoteo o zorreo. Muros como la vergüenza, el orgullo, el miedo o la falta de labia obstaculizan el paso a este terreno intrigante y lleno de sorpresas.

Cuando nos decidimos a hacer algo normalmente contamos con el impulso del porqué realizar esa acción, en este caso también buscaremos ese porqué.

Al nacer, nuestro nivel de conocimiento es nulo, no sabemos nada y actuamos por instinto como animales que somos. Según pasa el tiempo vamos experimentando cosas, aprendiendo y construyendo poco a poco una base de conceptos e ideas que marcaran nuestra personalidad. Dentro de estas ideas, irán incluidos unos gustos que cambiarán al paso del tiempo según vayamos probando cosas, viviéndolas, tanto buenas como malas.

Aquí se encuentra el meollo de la cuestión: para dar forma a nuestros gustos tenemos que probarlos, por ejemplo, para saber si te gusta una manzana tendrás que probarla, te puede gustar o no, en el hipotético caso de que te guste podrás decir que es tu fruta favorita ya que no has probado ninguna otra. Pero el día siguiente pruebas las fresas y te gustan aun más, por lo que pasan a ser tu fruta favorita, te gusta tanto que igual crees que no puede haber fruta más rica. ¿Sería correcto pensar que es la fruta que más te gusta del mundo habiendo probado solo dos variedades? Te pasas la vida comiendo fresas pensando que no hay nada mejor hasta que de repente en el fin de tus días descubres el melocotón que te gusta aun más y te das cuenta de lo que te has perdido durante el transcurso de la vida.

Este absurdo ejemplo es comparable con las personas, pensar que las personas con las que tratamos son las mejores del mundo y rechazar conocer a otra gente me parece un error gravísimo. Con cada persona aprendemos algo nuevo, por muy mal que nos caiga, limitar el flujo de gente que entra y sale en tu vida es igual que limitar tu conocimiento.

Puedo entender a personas conformistas que aceptan su pequeño círculo de personas y deciden tirar para adelante hasta el fin de sus días, pero creo que a sus vidas les faltará emoción y estarán cargadas de monotonía.

La gente que busca la felicidad debe ser emprendedora para descubrir este infinito mundo en la medida de lo posible y conseguir así una certeza considerable a la hora de elegir entre nuestras opciones.

Traspasando esta idea al caso de las relaciones amorosas me fijo en parejas que llevan toda la vida juntos, sin haber estado con nadie más y me mojo al pensar que en algún momento de sus vidas han tenido que sentir la duda del cómo sería la vida si hubieran escogido a otra persona. Con esto no quiero decir que no hayan sido felices, sino que quizás podrían haberlo sido más, pero al fin y al cabo lo que marca nuestras vidas son las decisiones que tomamos, podemos jugárnosla en mayor o en menor medida y de ahí sacaremos el resultado que nos corresponda.

Esto es como jugar al Black Jack siempre te puedes arriesgar a conseguir una puntuación mejor y si arriesgas demasiado puedes pasarte y no conseguir tu objetivo, ahí entra la serenidad y la maestría que emplearemos en el juego de la vida. Tenemos que ser capaces de analizar nuestras opciones y decidirnos por alguna, luego podrá ser buena o mala, pero en cualquier caso siempre aprenderemos de esa decisión y nos hará más sabios a la hora de elegir la siguiente.

No hay que temer equivocarse, si no has cometido errores ¿De qué te vas a reír en las comidas familiares al contar las historias de tu juventud? Sin irse tan lejos, siempre tenemos la posibilidad de reírnos de nuestros fracasos al momento, por lo que esas acciones arriesgadas que hagamos a parte de dar chispilla a la vida y romper la monotonía nos servirán de fuente de risas y diversión.

Volviendo al tema, me parece que ir cerrando puertas a la gente no es el mejor método de progresar como personas. Hagamos infinidad de cosas, probemos todo aquello que nos gustaría probar y relacionémonos con multitud de personas, para poder así definir nuestros gustos y saber así lo que de verdad nos gusta. Llegará un momento en nuestras vidas en la que tendremos una certeza considerable desde el punto de vista global con la cual estaremos seguros de nuestras decisiones por lo claras que tenemos las ideas y por haber visto la gran mayoría de posibilidades de antemano.

Especificando aun más propongo estudiar el caso de las relaciones amorosas entre jóvenes, la sociedad de hoy en día no ve con buenos ojos las relaciones liberales, sin embargo tienen muchos aspectos positivos. Estas son ideales para TODA clase de gente, de aquí se podrán forjar las grandes relaciones soñadas por todo el mundo.

Vayamos con las relaciones de pareja estándares, tiene cosas bonitas claro está, nos permite conocer en profundidad a esa persona que nos parece tan especial pero al mismo tiempo las reglas de pareja nos alejan de otras personas. Si a alguien le interesa alguna otra se tendrá que aguantar ya que no debe romper el acuerdo con su pareja, en ese caso se crean sentimientos negativos, te sientes incomodo, limitado, sin tener las cosas claras.

En una pareja liberal como la persona es libre de conocer a otra persona al mismo tiempo que está profundizando con su pareja puede seguir abriéndose al mundo y si alguna otra le llama la atención podrá conocerla y evaluar la situación. Si conociendo a tu pareja te das cuenta de que las demás no merecen tanto la pena la relación progresará, es mucho más significativo decir que no porque no quieres que decir que no porque no puedes. Está claro que esta situación no está hecha para personas celosas, aquí se desarrollará una confianza mucho más grande que en una pareja convencional y al de un tiempo se parecerá mucho a ésta. O sin ir tan lejos, también puede ser una diversión pasajera, aun sabiendo que no es el amor de tu vida siempre puedes pasar grandes momento con esa persona, seréis grandes amigos, bastante más que amigos y madurareis la relación hasta el punto que os interese.

Si somos gente con personalidad, gente diferente y especial, gente que va a por la vida, no seremos muy amigos de las limitaciones, nosotros seremos nuestras propias limitaciones, no nos gusta depender de nadie porque nos gusta sentirnos libres. La persona que encontraremos al final del camino, será sin duda la más especial para nosotros.

Filosofía pensada para salmones capaces de nadar a contracorriente, no para medusas que se dejan llevar. Abrámonos al mundo y encontremos a esos salmones que nos acompañan en nuestro viaje, seguro que se nos hará más ameno, incluso para quitar medusas del camino.


Puede que dentro de unos años no piense así pero seguro que aprenderé de ello y con eso estoy satisfecho :)